Dwarka: la ciudad que según el Mahabharata se hundió y lo que la arqueología halló en el mar
El poema épico cuenta que el océano se tragó la ciudad de Krishna. En la costa de Gujarat hay ruinas sumergidas reales, y un hallazgo mucho más antiguo que la ciencia recibió con escepticismo.
- Cuándo
- c. 1500–600 a. C.
- Dónde
- Dwarka y golfo de Khambhat, Gujarat, India
- Situación
- En debate explicaciones en competencia, sin consenso
Por Redacción de Ecos del Pasado. Publicado el 2 de noviembre de 2026. Lectura de 6 min.
El Mahabharata es uno de los mayores textos épicos de la humanidad: con más de 100.000 versos, es siete veces más extenso que la Ilíada y la Odisea juntas. En uno de sus episodios más melancólicos, describe el hundimiento de Dwarka, la ciudad dorada que el dios Krishna construyó a orillas del mar:
"El océano inundó Dwarka poco después de la partida de Krishna. Todo lo que había allí fue tragado por el océano. No queda ningún vestigio de Dwarka."
Durante milenios, ese pasaje se leyó como mitología. Después, en 2001, investigadores del National Institute of Ocean Technology de la India realizaban estudios sísmicos en el golfo de Khambhat, frente a la costa de Gujarat, cuando sus equipos detectaron algo inesperado en el fondo del mar. El vínculo entre ese hallazgo y la Dwarka del poema épico, sin embargo, es una hipótesis, como se verá más adelante.
Lo que se encontró en el fondo del golfo de Khambhat
Los barridos sísmicos de 2001 revelaron estructuras regulares a unos 40 metros de profundidad en el golfo de Khambhat, una zona que, durante el último periodo de nivel del mar bajo (entre hace 10.000 y 8.000 años), era tierra firme.
Las estructuras mostraban patrones geométricos que los investigadores indios describieron como posibles indicios de construcción humana: lo que parecían muros, columnas, pavimento. El área abarcada era considerable; las primeras estimaciones hablaban de varios kilómetros cuadrados.
Las muestras de sedimento recogidas en el lugar incluían fragmentos que se enviaron a datación por radiocarbono. Los resultados, anunciados en 2002 por el entonces ministro de ciencia y tecnología de la India, fueron extraordinarios: algunas muestras databan de hace unos 9.500 años.
De confirmarse, eso situaría a una civilización construyendo estructuras en Gujarat más de 4.000 años antes de la civilización del valle del Indo, la civilización urbana más antigua conocida en el subcontinente indio.
El problema de la verificación
Aquí empieza la parte en la que la cautela científica es esencial.
Los descubrimientos de 2001 fueron polémicos desde el principio, por razones metodológicas serias.
Primero, las muestras recogidas del fondo del mar no provenían del interior de las estructuras: provenían de los sedimentos que las rodeaban. Fechar sedimentos no equivale a fechar estructuras construidas. Material orgánico antiguo puede acumularse en cualquier lugar sumergido, sin relación con la actividad humana.
Segundo, el análisis de las imágenes sísmicas fue cuestionado por geólogos que sostienen que las formas "geométricas" observadas pueden ser formaciones rocosas naturales: erosión, fallas geológicas, depósito de sedimentos. Sin excavación y examen directo, es imposible distinguirlo.
Tercero, las condiciones de buceo en el golfo de Khambhat son extremadamente difíciles: visibilidad casi nula por los sedimentos en suspensión, corrientes fuertes, profundidad considerable. Las expediciones de buceo posteriores tuvieron dificultades para obtener imágenes lo bastante claras para su análisis.
La comunidad arqueológica internacional recibió el anuncio con un escepticismo considerable. El Archaeological Survey of India, la principal autoridad arqueológica del país, no respaldó las conclusiones más amplias sobre la antigüedad y la naturaleza de las estructuras.

La Dwarka histórica: lo que confirma la arqueología
Aparte de la cuestión del golfo de Khambhat, existe una Dwarka histórica cuyas evidencias son sólidas e impresionantes.
La ciudad actual de Dwarka, en Gujarat, fue objeto de múltiples campañas de arqueología subacuática dirigidas por S.R. Rao, del National Institute of Oceanography, entre 1983 y 1992. Esas excavaciones encontraron estructuras sumergidas a pocos metros de profundidad, junto a la costa de la ciudad, que, según la datación de Rao, van aproximadamente del 1500 a. C. al 600 a. C.
Los hallazgos incluyen anclas de piedra, cerámica identificable como propia de ese periodo y lo que los arqueólogos interpretaron como los cimientos de construcciones inundadas por el avance gradual del mar. Esto es coherente con la ocupación histórica de la región y con las fluctuaciones del nivel del mar documentadas en el golfo de Khambhat.
Esta Dwarka histórica, y no la de hace 9.500 años, está verificada arqueológicamente y corresponde razonablemente al periodo en que se compusieron textos como el Mahabharata, o a las tradiciones orales que los precedieron.
La pregunta es: ¿es esta la Dwarka del poema épico? ¿O el texto conserva un recuerdo mucho más antiguo, de una inundación mucho más drástica?

La memoria del diluvio
El mito del diluvio (una ciudad o civilización destruida por el avance del mar) aparece en prácticamente todas las culturas que vivieron en regiones costeras. Del diluvio bíblico a la Atlántida de Platón, de la leyenda griega de Hélice a la Lemuria de las tradiciones tamiles.
La geología explica parte de esto. El final de la última glaciación, entre hace 12.000 y 8.000 años, vino acompañado de una subida del nivel del mar de unos 120 metros, que inundó vastas extensiones de costa habitada en todo el mundo. Fue ese mismo proceso el que convirtió la península donde hoy está la isla de Queimada Grande en una isla aislada, separando para siempre a sus serpientes del continente. Las comunidades que vivían en esas costas pueden haber transmitido, oralmente y durante generaciones, recuerdos del evento (la desaparición de la tierra conocida bajo las aguas), que terminaron cristalizándose en mitos del diluvio.
El golfo de Khambhat, en particular, es una región donde el avance del mar después de la glaciación fue especialmente drástico. Como la plataforma continental del golfo es poco profunda, una pequeña bajada del nivel del mar deja al descubierto áreas enormes, y una subida equivalente las inunda.
Si había poblaciones humanas en esas costas hace entre 8.000 y 10.000 años (y las había, como lo confirman evidencias de sitios paleolíticos en la India), vieron al mar avanzar sobre su tierra. La pregunta que plantean los descubrimientos de 2001, sin responderla todavía de forma definitiva, es: ¿esas poblaciones construían estructuras permanentes?
Lo que falta para una respuesta definitiva
La cuestión de Dwarka no está cerrada. Es el mismo tipo de falta de conclusión que marca las Líneas de Nazca, en Perú, donde la técnica de construcción se comprende, pero el propósito profundo sigue abierto. Lo que falta para una respuesta definitiva:
- Excavación sistemática del fondo del golfo de Khambhat con la tecnología adecuada: equipos operados a distancia, capaces de trabajar con baja visibilidad. Eso requiere financiamiento y permisos que hasta ahora no se han reunido por completo.
- Datación directa de los materiales de construcción: no de los sedimentos que las rodean, sino de la piedra o la argamasa de las propias estructuras, si se confirma que son artificiales.
- Publicación de los datos completos en revistas científicas con revisión por pares, algo que los descubrimientos de 2001 nunca tuvieron de forma amplia, lo que en sí mismo es un problema para su aceptación científica.
Mientras tanto, Dwarka permanece en una posición peculiar: más que un mito, menos que una certeza. La ciudad del poema épico puede estar en el fondo del golfo, una hipótesis que hoy no cuenta con el aval de la arqueología académica. Puede ser la Dwarka histórica del 1500 a. C. Pueden ser ambas: recuerdos superpuestos de distintas inundaciones, distintas pérdidas, distintas civilizaciones tragadas por el mismo océano.
Las ciudades perdidas bajo las aguas aparecen en tradiciones de todo el mundo. Lean también sobre Nan Madol, la ciudad construida sobre el océano que el mundo olvidó durante siglos. En Japón, las estructuras sumergidas de Yonaguni viven el mismo debate, igual de encendido, entre formación natural y construcción humana. Para un templo que quedó enterrado en lugar de sumergido, vean Göbekli Tepe. Y para otro misterio que la ciencia todavía intenta cerrar, vean el evento de Tunguska.