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Las Líneas de Nazca: quién las dibujó, por qué y por qué solo tienen sentido vistas desde lo alto

Un colibrí de 96 metros, un mono de cola en espiral y más de 800 líneas rectas: lo que se sabe sobre quién hizo los geoglifos de Nazca, y por qué.

Cuándo
c. 100 a. C.–800 d. C.
Dónde
Pampa de Nazca, entre Nazca y Palpa, Perú
Situación
Explicado en parte la explicación principal es aceptada; quedan detalles abiertos

Por Redacción de Ecos del Pasado. Publicado el 2 de noviembre de 2026. Lectura de 6 min.

Vista aérea del geoglifo del colibrí en el desierto, cruzado por líneas rectas, con colinas al fondo en luz dorada
El colibrí mide 96 metros de largo y solo puede verse completo desde lo alto. Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Imaginen trabajar en un rompecabezas que solo tiene sentido cuando se mira desde fuera de la caja: literalmente desde fuera, desde cientos de metros de altura. Así funcionaron las Líneas de Nazca durante casi dos milenios antes de que un ser humano pudiera verlas completas.

Están en el desierto de Nazca, en el sur de Perú. Son geoglifos (dibujos trazados en el suelo) que representan animales, plantas y formas geométricas. El más pequeño mide unos pocos metros. El más grande supera los 370 metros. Y todos fueron creados por una civilización que no tenía avión, globo ni ningún medio para ver desde lo alto el resultado final de su propio trabajo.

¿O sí lo tenía?

Lo que hay en el desierto

La Pampa de Nazca es una meseta desértica de aproximadamente 450 kilómetros cuadrados, situada entre las ciudades de Nazca y Palpa, en Perú. El clima es extremadamente árido (menos de 20 milímetros de lluvia al año) y casi sin viento. Esas condiciones son las responsables de la conservación excepcional de las líneas a lo largo de dos milenios.

Las líneas fueron creadas por el pueblo nazca, que habitó la región aproximadamente entre el 100 a. C. y el 800 d. C. La técnica se conoce bien: la superficie del desierto está cubierta de piedras rojizas de óxido de hierro que, al retirarlas, dejan al descubierto la arena más clara que hay debajo. Al retirar las piedras siguiendo patrones deliberados y amontonarlas en los bordes, los nazcas crearon las líneas con una técnica sencilla, pero que exigía una planificación precisa.

Entre las figuras hay un colibrí (96 metros de largo), una araña (46 metros), un mono con una elaborada cola en espiral (93 metros), una garza (277 metros), un cóndor (134 metros), un "astronauta" (curiosamente, una figura humanoide de 32 metros que recibió ese apodo por la forma de sus manos) y decenas de otras figuras de animales, plantas y formas abstractas.

En total, hay más de 800 líneas rectas, 300 figuras geométricas y 70 dibujos de animales y plantas. Algunas líneas rectas se extienden por kilómetros en una dirección perfectamente constante, cruzando colinas y valles sin desviarse.

La mujer que pasó su vida en el desierto

La investigadora más importante de la historia de Nazca fue Maria Reiche, matemática y arqueóloga alemana que llegó a Perú en 1932 y pasó cincuenta años estudiando las líneas. Vivió literalmente en el desierto, barriendo las figuras a mano con una escoba para mantenerlas limpias y midiendo y cartografiando cada línea con precisión milimétrica.

Reiche propuso la hipótesis astronómica: las líneas serían un calendario gigante, con las figuras y las líneas rectas apuntando a posiciones del sol, la luna y las estrellas en fechas astronómicamente significativas, como los solsticios, los equinoccios y la aparición de ciertas estrellas en el horizonte.

Investigaciones posteriores confirmaron en parte y refutaron en parte la hipótesis de Reiche. Algunas líneas tienen alineaciones astronómicas que parecen deliberadas. La mayoría, sin embargo, no apunta a nada astronómicamente significativo, al menos según lo que hoy se sabe sobre lo que los nazcas observaban en el cielo.

Mujer mayor barre con una escoba las líneas de un gran geoglifo de ave en el desierto, en blanco y negro
Maria Reiche pasó cincuenta años en el desierto y barría las figuras a mano para mantenerlas limpias.Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Hipótesis serias y lo que sostienen las evidencias

La discusión sobre las Líneas de Nazca es un caso interesante de cómo hipótesis científicas serias compiten con explicaciones populares no científicas por el mismo fenómeno. El mismo patrón se repite en Göbekli Tepe, donde la simple existencia de un templo monumental de 12.000 años desafía décadas de teoría arqueológica.

Hipótesis ritual-religiosa (actualmente predominante): las líneas se recorrían a pie en rituales vinculados al culto del agua y de la fertilidad. El desierto de Nazca era, y es, una región de escasez hídrica extrema, y los pueblos que vivían allí tenían una relación intensa con los recursos hídricos. Investigaciones del arqueólogo Anthony Aveni y su equipo sugirieron que las líneas rectas podrían ser caminos rituales recorridos en procesión, y que algunas líneas apuntan hacia manantiales o rutas de escurrimiento del agua. Esta hipótesis gana fuerza por el hecho de que las líneas, vistas desde el suelo, son caminos perfectamente transitables.

Hipótesis astronómica (de Reiche, sostenida en parte): algunas figuras y líneas tienen alineaciones astronómicas deliberadas. No todas, lo que complica la versión más radical de la hipótesis, pero no invalida la idea de que la astronomía era un componente del sistema.

Hipótesis de la visibilidad aérea (sin explicación satisfactoria): el hecho de que las figuras solo tengan sentido completo desde lo alto sigue siendo el elemento más inquietante. La explicación más aceptada es que los nazcas trabajaban con modelos a escala menor que luego ampliaban con sistemas de cuadrícula y cuerdas de medición, una técnica que experimentos modernos demostraron viable. Pero la experiencia estética de un dibujo que su propio autor nunca verá completo es lo bastante extraña como para seguir intrigando.

Líneas claras y rectas cruzan el suelo de piedras oscuras del desierto hacia las montañas, vistas desde el suelo
Vistas desde el suelo, las líneas son caminos que se pueden recorrer a pie, como en una procesión.Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Lo que se descubrió recientemente

Entre 2016 y 2022, investigadores del proyecto Yamagata-Nazca, encabezado por la Universidad de Yamagata, en Japón, usaron drones e inteligencia artificial para analizar imágenes de alta resolución del desierto e identificaron más de 300 figuras nuevas que no estaban catalogadas.

Las nuevas figuras incluyen representaciones de peces, serpientes, aves y figuras humanas, más pequeñas y más detalladas que las figuras clásicas. Algunas parecen anteriores a las figuras más conocidas, lo que sugiere que el fenómeno de los geoglifos en Nazca fue más largo y más complejo de lo que se pensaba.

El descubrimiento planteó preguntas sobre la relación entre los distintos periodos de creación de las líneas: ¿las hizo la misma cultura a lo largo de siglos? ¿Grupos diferentes? ¿Con funciones distintas en periodos distintos?

La respuesta todavía se está construyendo.

Lo que sigue sin explicación

¿Por qué un pueblo que no podía volar creó un arte que solo tiene sentido completo visto desde el aire? La explicación técnica (la ampliación por cuadrícula) responde al "cómo", pero no al "por qué buscar ese efecto". Si uno nunca vio el colibrí completo, ¿qué lo movió a construirlo?

Una posibilidad: las figuras no estaban hechas para ser vistas por humanos. Estaban hechas para ser vistas por divinidades o fuerzas sobrenaturales que habitaban el cielo. El arte no necesitaba ser apreciado por sus creadores; necesitaba ser ofrecido a los seres que miraban desde arriba.

Esta hipótesis es coherente con la cosmología de muchas culturas andinas, que incluían divinidades del cielo, del sol y de las montañas que debían ser honradas con ofrendas adecuadas a su perspectiva.

Es una hipótesis, no un hecho establecido. Pero es una hipótesis que tiene sentido dentro del contexto cultural en el que se crearon las líneas.

Las Líneas de Nazca son uno de los mayores enigmas de América del Sur, pero no el único. Lean también sobre Sacsayhuamán y sus piedras imposibles y sobre la ciudad sumergida de Dwarka, que los textos hindúes describen tragada por el mar. Para un misterio de otro tipo, pero igual de profundo, vean el Manuscrito Voynich.

Fuentes

  • Reiche, M. (1968). Mystery on the Desert. Edición de la autora, Stuttgart.
  • Aveni, A. (2000). Between the Lines: The Mystery of the Giant Ground Drawings. University of Texas Press.
  • Lambers, K. (2006). The Geoglyphs of Palpa, Peru. Forschungen zur Archäologie Außereuropäischer Kulturen.
  • Proyecto Yamagata-Nazca. Informes 2019–2022, Universidad de Yamagata.

Las obras y los estudios en los que se apoya este texto. ¿Vio un error? Escríbale a la redacción.

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