Mitar Tarabich: el campesino analfabeto que habría previsto el futuro de la humanidad
Un campesino serbio que nunca aprendió a leer y un sacerdote que habría anotado todo. Más de un siglo después, las Profecías de Kremna aún dividen a creyentes y escépticos.
- Cuándo
- 1829–1899
- Dónde
- Kremna, Zlatibor, Serbia
- Situación
- En debate explicaciones en competencia, sin consenso
Por Redacción de Ecos del Pasado. Publicado el 2 de noviembre de 2026. Lectura de 10 min.
¿Quién fue Mitar Tarabich? El vidente de las montañas serbias
En el corazón de los Balcanes, entre las colinas y los bosques de la pequeña aldea de Kremna, en Serbia, vivió en el siglo XIX un hombre al que se atribuyen visiones que desafían los límites de lo que la mente humana puede concebir. Mitar Tarabich nació en 1829 y murió en 1899: una vida en apariencia común, la de un campesino analfabeto, de manos callosas y horizontes estrechos. Pero lo que, según la tradición, salía de su boca en momentos de trance o de éxtasis espiritual haría que su nombre resonara durante décadas, hasta llegar a los foros de discusión del siglo XXI.
Tarabich no dejó nada escrito. No habría podido: nunca aprendió a leer ni a escribir. Según la tradición, sus visiones las registró su padrino, el sacerdote ortodoxo Zaharije Zaharich, que las reunió en un conjunto de premoniciones que llegaría a conocerse como las Profecías de Kremna. Es a partir de ese manuscrito, o de lo que se presenta como tal, que el mundo llegó a conocer, y a temer, las palabras de este oscuro campesino serbio.
La pregunta que se impone a cualquiera que se asome a su historia es inquietante: ¿cómo pudo un hombre sin educación formal, que vivía en una aldea remota de los Balcanes del siglo XIX, describir con tanto detalle, como afirman sus divulgadores, hechos que solo ocurrirían décadas (a veces un siglo) después de su muerte?
Las Profecías de Kremna: el manuscrito que estremeció a Serbia
La relación entre el vidente y el sacerdote
La historia de las profecías comienza con una relación poco común entre dos hombres de mundos completamente distintos. Zaharije Zaharich era un sacerdote ortodoxo instruido, hombre de letras y de fe, que mantenía una estrecha amistad con su ahijado Mitar. Según la tradición, al darse cuenta de que el campesino tenía visiones fuera de lo común, Zaharich empezó a registrarlo todo con atención meticulosa.
El sacerdote, dicen los relatos, no era ingenuo: habría registrado las profecías con escepticismo, al mismo tiempo que las conservaba con reverencia. En las notas que se le atribuyen, Mitar aparece como alguien que, en ciertos momentos, parecía no estar del todo presente en el mundo de los vivos, como si su conciencia vagara por tiempos y lugares que aún no existían.
Según los relatos, las visiones comenzaron después de que Mitar afirmara haber tenido encuentros con ángeles o con entidades espirituales. La Iglesia ortodoxa serbia lo veía con ambigüedad: ni respaldaba abiertamente al campesino ni lo condenaba, y la institución nunca llegó a considerarlo un profeta oficial.

El contenido del manuscrito
El manuscrito de Zaharich organiza las profecías por períodos históricos. Tarabich supuestamente habló sobre Serbia, sobre los Balcanes y sobre el mundo entero, del pasado cercano al futuro lejano. Algunas profecías se referían a hechos que ocurrirían aún en vida del vidente, lo que permitiría verificarlas de inmediato. Otras apuntaban a un horizonte mucho más lejano.
Lo que hizo famosas, y polémicas, a las profecías fue la afirmación de que algunas de ellas encajan de manera notablemente precisa con hechos históricos ocurridos después de la muerte de Tarabich, en 1899.
Las profecías más célebres y su supuesto cumplimiento
El asesinato del rey Alejandro Obrenović
Una de las profecías más citadas por los estudiosos de las visiones de Kremna es la que habría anunciado el asesinato del rey serbio Alejandro Obrenović, el 11 de junio de 1903. Alejandro y su esposa, Draga, fueron asesinados con brutalidad por oficiales del ejército serbio en Belgrado, en uno de los episodios más impactantes de la historia política de los Balcanes.
Según los defensores de las profecías, Tarabich habría descrito la caída violenta de un linaje real serbio, con alusiones a traiciones surgidas dentro del propio círculo del poder. Eso ocurriría, de acuerdo con el manuscrito, antes de que Serbia entrara en un período de grandes convulsiones.
Los críticos señalan que la inestabilidad política en Serbia era tan evidente en la época que cualquier observador atento podría haber previsto conflictos internos y violencia en la cúpula del poder. La cuestión, como siempre en estos casos, es el grado de especificidad de las predicciones, y cuánto moldea la interpretación posterior lo que fue "previsto".
La Primera Guerra Mundial y el fuego que vino del cielo
Quizá la profecía más comentada sea la que sus seguidores asocian con la Primera Guerra Mundial (1914–1918). Tarabich habría descrito una guerra gigantesca, con naciones de todo el mundo, en la que los hombres lucharían con armas que escupen fuego y humo y máquinas voladoras arrojarían destrucción sobre ciudades enteras.
Para quienes creen en el don del campesino serbio, la descripción de "pájaros de hierro" que destruyen ciudades encaja perfectamente con el uso pionero de aviones militares en la Primera Guerra Mundial, una tecnología que en 1899 sencillamente no existía. El primer vuelo de los hermanos Wright no ocurriría sino hasta 1903, cuatro años después de la muerte de Tarabich.
La idea de que un hombre analfabeto de los Balcanes vislumbrara la guerra aérea antes incluso de que se inventara el avión sigue alimentando la fascinación por sus palabras.
La Segunda Guerra Mundial y el hombre maligno de Occidente
Sobre la Segunda Guerra Mundial (1939–1945), las profecías de Kremna resultan aún más inquietantes para los creyentes. Tarabich habría mencionado a un hombre de origen humilde y voz poderosa que surgiría en Occidente, hechizaría a naciones enteras y llevaría al mundo a una carnicería sin precedentes.
Para muchos intérpretes, la descripción remite claramente a Adolf Hitler, un austriaco de origen sencillo que llegó al poder por la fuerza de su retórica, conquistó multitudes y desató la guerra más mortífera de la historia humana.
Una vez más, los escépticos advierten que la descripción es lo bastante vaga como para encajar con varios líderes autoritarios de la historia. La tendencia humana a ver patrones donde hay ambigüedad, conocida en psicología como apofenia, es un factor central en el debate sobre las profecías.
Tarabich y el mundo moderno: tecnología, enfermedades y el fin de los tiempos
Los carruajes sin caballos y los tubos que hablan
Algunos investigadores del folclore serbio y aficionados a lo paranormal destacan pasajes del manuscrito de Zaharich que parecerían describir inventos de los siglos XX y XXI. Entre ellos:
- Carruajes sin caballos que correrían por los caminos, interpretados como automóviles.
- Tubos que permiten que personas distantes se oigan y se vean, asociados con el teléfono y, más recientemente, con las videollamadas.
- Una red invisible que cubriría el mundo entero, por la que las personas podrían comunicarse al instante, leída por muchos como una descripción de internet.
Estos son los pasajes que más alimentan el imaginario popular en el siglo XXI. Basta una búsqueda rápida en redes sociales para encontrar cientos de publicaciones que asocian las palabras de Tarabich con la tecnología digital, los teléfonos inteligentes y el mundo hiperconectado en que vivimos.
Las grandes pestes
Otro grupo de profecías que ha recibido nueva atención en los últimos años trata de enfermedades que se propagarían por el mundo de forma arrolladora. Tarabich habría hablado de "males que vendrían del aire" y que matarían sin que la gente supiera de dónde venían, golpeando a naciones enteras al mismo tiempo.
Con la pandemia de COVID-19, en 2020, las profecías de Kremna volvieron a circular masivamente en redes sociales, sobre todo en Europa del Este y en los Balcanes. Muchas de las citas que se hicieron virales, sin embargo, fueron cuestionadas por investigadores como distorsiones o añadidos al texto original, un problema común en este tipo de tradición oral y manuscrita.
El debate: ¿profeta genuino o mito construido por la historia?
Los argumentos de los creyentes
Para quienes creen en el don profético de Mitar Tarabich, los argumentos son acumulativos: ninguna profecía aislada bastaría para convencer, pero el conjunto de predicciones que "se cumplieron" representaría, según ellos, una probabilidad estadística imposible de explicar por coincidencia. A eso se suman:
- El contexto en que vivió: un campesino analfabeto, sin acceso a periódicos, libros ni a ninguna información organizada sobre el mundo más allá de Kremna.
- La anterioridad de las profecías: según ellos, registradas antes de los hechos, y no después.
- La especificidad de algunos detalles, que iría más allá de lo esperable en vaticinios genéricos.
Los creyentes también recuerdan la tradición ortodoxa serbia de respeto a los videntes y santos locales, parte de una visión del mundo que no separa con rigor lo espiritual de lo cotidiano.
Los argumentos de los escépticos
Las objeciones a la autenticidad de las profecías de Kremna son igual de sólidas:
El problema de la retroproyección: buena parte de las "profecías" pudo haberse redactado, editado o ampliado después de los hechos que supuestamente predijo. El manuscrito de Zaharich pasó por varias manos antes de publicarse, y no hay forma de garantizar que el texto original no se haya alterado con el tiempo.
Vaguedad deliberada: muchas de las visiones están escritas en un lenguaje lo bastante vago como para encajar con varios hechos. Es lo que los estudiosos llaman efecto Barnum: afirmaciones genéricas que parecen específicas para quien ya sabe qué quiere encontrar.
Selección de pruebas: los defensores de las profecías tienden a destacar las que "acertaron" y a ignorar las que no se cumplieron o que simplemente no tienen una correspondencia verificable con hechos históricos.
Falta de documentación original: no existe un manuscrito original fechado y autenticado por historiadores independientes. Lo que existe son copias y versiones publicadas décadas después de los hechos supuestamente previstos.
El legado de Kremna: entre la fe popular y la explotación mediática
La aldea de Kremna hoy
La pequeña aldea de Kremna, en la región montañosa de Zlatibor, se convirtió en destino de peregrinación para curiosos de lo paranormal y para devotos que creen en el poder espiritual del lugar. Hay memoriales dedicados a Tarabich, y el turismo místico en torno a su nombre forma parte de la identidad cultural de la región.
Serbia tiene una relación compleja con la figura del vidente: ni del todo convertida en folclore ni reconocida oficialmente, ocupa el espacio ambiguo entre la leyenda popular y la especulación histórica.
La profecía del fin de los tiempos
Una de las visiones más sombrías atribuidas a Tarabich describe un futuro en el que la humanidad habría avanzado tecnológicamente hasta vivir en una especie de lujo automático, pero habría perdido por completo el contacto con la naturaleza y con la espiritualidad. En ese tiempo, según la profecía, la gente "lo sabría todo, pero no entendería nada". El conocimiento estaría al alcance de todos, pero la sabiduría estaría ausente.
Ese diagnóstico, que suena extrañamente contemporáneo, está entre los pasajes que más atrapan la imaginación de quienes leen hoy las profecías de Kremna. Vivimos en una era de acceso ilimitado a la información y, paradójicamente, de desorientación existencial colectiva. Sea coincidencia poética o visión genuina, la frase atribuida al campesino analfabeto resuena con una precisión desconcertante.

¿Por qué nos siguen fascinando figuras como Mitar Tarabich?
Quizá la respuesta esté menos en las profecías en sí y más en lo que representan para nosotros. En un mundo gobernado por la ciencia, la racionalidad y la previsibilidad de los algoritmos, la figura del vidente, sobre todo la del vidente humilde, sin pretensiones, que no eligió su don, representa la posibilidad de que exista algo más allá de lo que podemos medir y calcular.
Tarabich no pidió ver el futuro. No cobró por sus visiones. No fundó una secta ni escribió un libro. Era apenas un campesino que, según los relatos, a veces miraba más allá del velo del tiempo y describía lo que veía a un sacerdote que tuvo la sabiduría de escribirlo.
Conclusión: el campesino que todavía le habla al mundo
Mitar Tarabich murió en 1899, pero sus palabras, o lo que queda de ellas, siguen circulando, releídas, reinterpretadas y debatidas. Su legado es el de todos los grandes enigmas históricos: no se resuelve, y cada nueva generación que lo descubre vuelve a alimentarlo.
Las Profecías de Kremna nos invitan a una reflexión que va más allá de lo sobrenatural: nos obligan a pensar en los límites del conocimiento humano, en cómo construimos relatos a partir de fragmentos del pasado y en cuánto deseamos creer que alguien, en algún lugar, vio hacia dónde vamos.
Y quizá ese deseo, profundamente humano y universal, sea la única profecía que Mitar Tarabich realmente cumplió.