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El Pozo de Barhout: el "pozo del infierno" de Yemen que los lugareños evitan desde hace siglos

Los lugareños lo llaman la prisión de los genios y no se acercan. El primer descenso documentado, en 2021, trajo algunas respuestas y nuevas preguntas.

Cuándo
octubre de 2021
Dónde
Al-Mahra, Yemen
Situación
Explicado en parte la explicación principal es aceptada; quedan detalles abiertos

Por Redacción de Ecos del Pasado. Publicado el 2 de noviembre de 2026. Lectura de 6 min.

Vista aérea de una abertura circular oscura en una meseta de caliza en el desierto, al pie de un cerro
Visto desde arriba, el pozo es una boca casi circular de unos 30 metros abierta en la caliza del desierto. Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

En la gobernación de Al-Mahra, en el extremo oriental de Yemen, cerca de la frontera con Omán, hay un agujero en medio del desierto.

No es un cráter suave. Es una abertura casi circular en la caliza, de unos 30 metros de diámetro en la superficie, que cae en vertical. El fondo no se ve desde el borde. Las aves y los animales se alejan de la zona. Los habitantes de la región llaman al lugar Bī'r Brḥūt (el Pozo de Barhout) y, en una tradición que se remonta a siglos atrás, evitan acercarse.

La tradición islámica local asocia el pozo con espíritus y genios aprisionados. Algunos aseguran oír sonidos que vienen de las profundidades. Otros describen un olor fétido que sale de la abertura con ciertos vientos.

En octubre de 2021, un equipo de exploradores yemeníes y omaníes bajó al pozo por primera vez de forma documentada. Lo que encontraron fue fascinante y, en algunos aspectos, más misterioso de lo esperado.

La exploración de 2021

La expedición fue organizada por la Asociación Yemení de Ciencias Geológicas y Espeleológicas. Ocho exploradores descendieron con equipo de rapel. El descenso tomó unas dos horas.

Exploradores con linternas bajan por cuerdas dentro de un pozo vertical de paredes curvas, con luz que entra desde arriba
El descenso de 2021 se hizo con equipo de rapel y tomó unas dos horas.Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Lo que encontró el equipo:

El pozo tiene unos 112 metros de profundidad hasta la primera cámara principal. El diámetro varía a medida que se baja: se estrecha en algunos puntos y se ensancha en otros.

En las paredes y en el fondo: estalagmitas y estalactitas de formación caliza. Agua: una cantidad considerable, más de la que esperaban encontrar en una región desértica. Animales: serpientes (de una especie no identificada en el informe inicial), aves y animales pequeños.

El olor: descrito por los exploradores como "fétido", compatible con la descomposición de materia orgánica (animales que cayeron al pozo a lo largo del tiempo) y posiblemente con emanaciones de gases geológicos.

La profundidad total: incierta. El equipo no bajó más allá de la cámara principal de los 112 metros. No está claro si la cavidad continúa por debajo de ese punto ni si hay otras cámaras más abajo.

Lo que la geología explica, y lo que no explica

Desde el punto de vista geológico, el Pozo de Barhout es una formación kárstica: una cavidad formada por la disolución de la caliza por el agua. La caliza de la región de Al-Mahra es antigua y está sujeta a la erosión del agua subterránea, que crea cavidades que, con el tiempo, colapsan y forman dolinas (sinkholes, en inglés).

Este proceso se conoce bien y ocurre en regiones calizas de todo el mundo, de Yucatán al sur de Francia, de Florida a Asia Central. Según este modelo, el Pozo de Barhout sería una dolina de colapso extraordinariamente profunda y bien conservada.

Lo que la geología explica con este modelo: la forma circular, las paredes verticales, la presencia de agua en el fondo (un nivel freático accesible), las formaciones calizas, el sistema de cuevas posiblemente interconectado.

Lo que la geología no explica del todo (o todavía no explica): por qué las aves y los animales evitan la zona alrededor del pozo, algo que los habitantes describen de forma constante. Las emanaciones de gases (CO2 o metano en concentraciones localizadas) podrían ser la respuesta: los animales son sensibles a concentraciones de gases que los humanos no detectan con facilidad. Pero en la expedición de 2021 no se midieron gases.

La profundidad total también es incierta. Los 112 metros explorados podrían ser solo la parte superior de un sistema de cuevas más extenso.

Fondo de una cueva con agua quieta, estalactitas y una persona con linterna bajo un haz de luz que entra desde arriba
Agua y formaciones de caliza en el fondo: lo que explica el modelo geológico de la dolina.Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Lo que dice la tradición local, y lo que eso revela

La asociación del Pozo de Barhout con espíritus encerrados no es solo superstición local: es una capa de información cultural con valor propio.

Las tradiciones orales que perduran durante generaciones suelen codificar observaciones empíricas sobre el mundo natural en un lenguaje simbólico. Una comunidad que durante siglos evitó un agujero en el desierto y lo asoció con una "prisión" y con seres peligrosos estaba transmitiendo, de generación en generación, un mensaje: no vayas allí.

Ese mensaje puede tener su origen en una o varias clases de observación: animales que caen y mueren (lo que alimenta la fama de peligro), sonidos que salen del pozo (el viento que circula por las cuevas produce sonidos que, en culturas sin explicación geológica, se convierten en voces de espíritus) o gases que causan mareo o malestar a quien se acerca demasiado sin protección.

Lo que los habitantes llamaban la "prisión de los genios" podría ser, en términos geológicos, una cámara cerrada con una alta concentración de CO2, un gas inodoro que por encima del 5% causa desorientación grave y, por encima del 10%, puede ser mortal en minutos. Eso explicaría por qué las personas que "bajaron" en las historias locales habrían muerto o quedado perturbadas.

La expedición de 2021 usó equipo de oxígeno (una precaución habitual en espeleología), pero no midió las concentraciones de gases en el fondo.

Lo que todavía no sabemos

El Pozo de Barhout sigue explorado solo en parte. Las preguntas que la expedición de 2021 no respondió:

¿Cuál es la profundidad total? ¿Hay más cámaras por debajo de los 112 metros explorados? ¿Cuál es la composición del aire en el fondo? ¿De qué especies son las serpientes encontradas: son conocidas o potencialmente nuevas para la ciencia? ¿Existe una conexión subterránea con otros sistemas de cuevas de la región?

El conflicto activo en Yemen (la guerra civil yemení iniciada en 2015 sigue sin resolverse al momento de esta publicación) hace que las expediciones científicas sean enormemente difíciles. Al-Mahra, aunque relativamente menos afectada por el conflicto que otras regiones, sigue siendo una zona de acceso complicado para equipos internacionales.

El Pozo de Barhout podría albergar una fauna de cueva en parte única, formaciones geológicas notables y, posiblemente, vestigios arqueológicos, si grupos humanos usaron el sistema de cuevas en el pasado. Es el mismo tipo de potencial sin aprovechar que existe en Derinkuyu, donde menos del 5% de los 200 sistemas subterráneos identificados en Capadocia se ha explorado por completo, y en Dwarka, donde las difíciles condiciones de buceo impiden cartografiar todo el fondo del golfo.

O podría ser simplemente un agujero muy profundo en la caliza yemení, con una fama explicada por completo por accidentes acumulados durante siglos y por la aterradora profundidad que se ve desde el borde.

Distinguir entre estas posibilidades exige una expedición con más tiempo, más equipo y una situación de seguridad que permita realizarla.

Yemen guarda otros misterios además del Pozo de Barhout: la isla de Socotra, con una fauna y una flora que no existen en ningún otro lugar del mundo, es otro ejemplo de cómo las regiones de difícil acceso preservan lo desconocido. Para otros lugares cuya exploración completa espera condiciones más seguras, lean sobre Nan Madol, amenazada por el cambio climático antes de ser estudiada por completo, y sobre Dwarka, donde el conflicto entre la verificación científica y la tradición oral sigue abierto. Para otro agujero en el suelo con una larga historia de misterio, vean Derinkuyu, la ciudad que tardó siglos en ser descubierta debajo de una casa común.

Fuentes

  • Yemeni Association for Geological and Speleological Sciences. Informe de la expedición de octubre de 2021.
  • Al-Kathiri, S. (2021). Entrevistas con miembros del equipo de exploración. Arab News, octubre de 2021.
  • Ford, D.C. & Williams, P.W. (2007). Karst Hydrogeology and Geomorphology. Wiley. (referencia geológica general)
  • Registros históricos islámicos sobre Bī'r Brḥūt, mencionado en hadices como un lugar asociado a espíritus, verificado en fuentes islámicas clásicas.

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