Saltar al contenido
Ecos del Pasado
Buscar

D.B. Cooper: el único secuestro aéreo sin resolver de la historia de Estados Unidos y el secuestrador que se esfumó en el aire

Abordó como Dan Cooper, dijo tener una bomba, cobró el rescate y saltó a la oscuridad sobre el estado de Washington. Nadie lo vio aterrizar.

Cuándo
24 de noviembre de 1971
Dónde
Suroeste del estado de Washington, Estados Unidos
Situación
Abierto aún sin explicación aceptada

Por Redacción de Ecos del Pasado. Publicado el 2 de noviembre de 2026. Lectura de 5 min.

Paracaídas que desciende de noche sobre un bosque denso de pinos, bajo nubes cargadas, visto desde lo alto
Nadie vio a Cooper aterrizar en el bosque bajo la ruta del vuelo. Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

La tarde del 24 de noviembre de 1971, un hombre compró un boleto de avión de Portland a Seattle con el nombre de "Dan Cooper". Abordó el vuelo 305 de Northwest Orient Airlines, se sentó en el asiento 18C, pidió un bourbon con refresco y le entregó una nota a la azafata.

La nota decía que tenía una bomba.

Lo que ocurrió en las horas siguientes se convirtió en el único caso sin resolver de secuestro aéreo de la historia de Estados Unidos y en una de las historias criminales más fascinantes del siglo XX.

Cuarenta y cinco años de investigación del FBI. Ningún sospechoso definitivo. Ningún cuerpo. Y 5.800 dólares en billetes del rescate, encontrados en una playa de río en 1980, que plantearon más preguntas de las que respondieron.

Lo que pasó

El pasajero, descrito por los auxiliares de vuelo como un hombre de aspecto común, de entre 40 y 50 años, con traje oscuro, corbata negra y lentes oscuros, exigió 200.000 dólares en billetes usados de 20 dólares, cuatro paracaídas y que se reabasteciera de combustible el avión en Seattle.

Las exigencias fueron atendidas. Los pasajeros fueron liberados en Seattle. El avión volvió a despegar con Cooper, cuatro tripulantes, los paracaídas y el dinero.

En algún momento entre las 20:00 y las 20:15, Cooper bajó la escalera trasera del Boeing 727 mientras el avión volaba a unos 3.000 metros de altitud sobre el suroeste del estado de Washington, en plena noche y bajo una lluvia intensa, y saltó.

Nadie lo vio aterrizar. Nadie lo encontró en el bosque de abajo. No había rastro.

Puerta trasera abierta de un jet en vuelo nocturno, con la escalera bajada bajo la lluvia y luces de una ciudad abajo
Cooper saltó por la parte trasera del Boeing 727, a unos 3.000 metros de altitud, en una noche de lluvia.Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Lo que el FBI encontró y lo que no

La investigación que siguió fue una de las más extensas de la historia del FBI. Más de 800 sospechosos fueron investigados a fondo a lo largo de décadas. Ninguno fue identificado de manera definitiva como Cooper.

En 1980, un niño de ocho años llamado Brian Ingram encontró 5.800 dólares en billetes de 20 parcialmente descompuestos en una playa a orillas del río Columbia, cerca de Portland. El análisis confirmó que los billetes formaban parte del rescate de Cooper: los números de serie coincidían.

Esto creó un problema geográfico: los billetes aparecieron río abajo del punto donde el FBI calculaba que Cooper había saltado, pero su distribución sugería que habían estado en agua corriente durante algún tiempo. Lo que esto dice sobre el destino de Cooper es ambiguo: podría indicar que sobrevivió y se deshizo de parte del dinero, que murió y el dinero se dispersó, o que el dinero cayó al agua independientemente de lo que le ocurrió a él.

El FBI cerró formalmente la investigación activa en 2016, después de 45 años, no porque el caso se hubiera resuelto, sino porque los recursos ya no justificaban mantenerla.

Mano que recoge billetes de dólar descoloridos y rotos de la arena húmeda en la orilla de un río
En 1980, un niño encontró 5.800 dólares del rescate en una playa del río Columbia.Ilustración creada para este artículo, no es un registro de época.

Los sospechosos y las teorías

A lo largo de las décadas, investigadores privados, periodistas y familiares de sospechosos han presentado a varios candidatos.

Robert Rackstraw: exparacaidista y delincuente condenado, fue investigado por el FBI varias veces. Un equipo de investigadores privados, con un análisis informático de mensajes en clave que afirmaba haber descifrado en las notas de Cooper, aseguró en 2016 haberlo identificado. El FBI analizó esas afirmaciones y no las consideró concluyentes.

L.D. Cooper: señalado por su sobrina, Marla Cooper, como el secuestrador. Según ella, su tío volvió ensangrentado y alterado al día siguiente del secuestro. El FBI tomó ADN del sospechoso y lo comparó con material hallado en la corbata que Cooper dejó en el avión. El resultado no fue concluyente.

William Gossett: exsoldado con experiencia en paracaidismo, presentado por su hijo como el responsable. El FBI investigó y no encontró pruebas concluyentes.

La lista sigue. Lo que ninguno de los candidatos ha logrado es aportar una prueba física indiscutible de identidad: una coincidencia de ADN con material del avión o la ubicación del resto del dinero.

La cuestión de la supervivencia

La mayoría de los expertos en paracaidismo consultados por el FBI a lo largo de los años considera improbable, pero no imposible, que Cooper haya sobrevivido al salto. Es la misma incertidumbre de fondo que marca la historia de la Mujer de Isdal, otro caso en el que la línea entre suicidio, accidente y asesinato sigue sin definirse décadas después.

Los factores en contra de la supervivencia: noche cerrada, lluvia intensa, temperatura cercana al punto de congelación, bosque denso, terreno irregular y un equipo posiblemente inadecuado (uno de los cuatro paracaídas era de entrenamiento y no funcionaba). Incluso un paracaidista experimentado habría tenido enormes dificultades.

Los factores a favor: el Boeing 727, con su escalera trasera, era el único modelo comercial desde el que era posible saltar en vuelo. Cooper lo sabía, lo que sugiere conocimientos técnicos. Pidió cuatro paracaídas, pero saltó con uno, lo que algunos interpretan como señal de que quería varias opciones para elegir el mejor equipo disponible.

El bosque bajo la ruta de vuelo fue rastreado a fondo por equipos terrestres y aéreos en los días siguientes. No se encontró nada. Ningún cuerpo. Ningún paracaídas. Ningún equipo. Aparte de los 5.800 dólares, ni un centavo de los 194.200 dólares restantes del rescate ha aparecido desde 1980.

D.B. Cooper pudo haber muerto en el bosque y haber sido devorado por la naturaleza. Pudo haber sobrevivido y vivido en el anonimato hasta morir de causas naturales: así como Kaspar Hauser apareció de la nada, Cooper pudo haberse desvanecido en la nada. Puede estar muerto y enterrado en algún lugar al que ninguna búsqueda llegó.

El bosque del noroeste de Estados Unidos no dio ninguna respuesta. Y probablemente nunca la dará.

Para otros casos en los que la identidad de un personaje clave sigue siendo desconocida, lea sobre el Hombre de la Máscara de Hierro y sobre la Mujer de Isdal. Para una desaparición aún más misteriosa, que involucró a un avión entero, consulte el caso del vuelo MH370.

Fuentes

  • FBI Case File: NORJAK (Northwest hijacking), parcialmente disponible en línea.
  • Gray, G. (2011). Skyjack: The Hunt for D.B. Cooper. Crown Publishers.
  • Tosaw, R. (1984). D.B. Cooper: Dead or Alive? Tosaw Publishing.
  • Ingram, B. (2016). Entrevistas sobre el hallazgo de los billetes en 1980. Seattle Times.

Las obras y los estudios en los que se apoya este texto. ¿Vio un error? Escríbale a la redacción.

Este caso también está en Português, English.

Más casos en Personajes sombríos